domingo, 27 de febrero de 2011
Llámame puta
Llámame puta porque no he cambiado las sábanas desde la última vez que tu sudor pasó por aquí y me recreo en tus huellas que no me dejan dormir. Llámame puta porque disfrazo mis manos de ti, porque te busco dentro de mí y porque ya no quiero sin ti. Llámame puta si busco lo único que tienes de “tipo duro” para jugar. Si necesito tu saliva para empezar, si enloquezco cuando pecas de la primera delicia capital. Llámame puta si no puedo controlar el grito y la convulsión que provocas al amar, si balbuceo sin apenas respirar. Llámame puta si con cada una de tus envestidas se me escapa un: -no pares jamás-. Llámame puta si te toco y siento que ya estoy en mi hogar. Llámame. Llámame puta si no dejo tu vicio reposar, si te bebo sin preguntar. Llámame puta!
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