Ella me está rondando. No se atreve a acercarse, pero no se marcha. Me vigila, me persigue, está atenta a cada uno de mis pasos. Pero no me mira a los ojos. No sé exactamente qué quiere de mí. No sé si es a mí a quien desea o sólo pretende recordarme que existe. Pero sigilosa aparece a cada instante, en que yo intento olvidarla.
No me atrevo a hablar de ella, no me atrevo a desafiarla, pero no me da miedo que me ronde. Sé que no se irá. Sin necesidad de hablar con ella, sé que me ofrece la paz eterna.
Se ha instalado en mi vida. Manteniendo una cierta distancia trata de seducirme. Es oscura y hermosa, pero no la deseo. Hay quien le teme, quién intenta evitarla, pero tarde o temprano todos se rinden a su belleza. Yo no sé por cuanto tiempo me resistiré a sus encantos, ni tampoco qué pasaría si me abandonara a sus deseos, pero poco se puede hacer, cuando te está rondando la Muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario